Novelas Plurales

Novelas Plurales: La alambrada, Olga y la ciudad, Actores sin papel, Noticias del fin del mundo.

«Mientras algunos se obstinan en destruir, unos pocos nos empeñamos en seguir creando»

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O barco

El barco pesquero, después de faenar en aguas del Atlántico Sur, hizo escala técnica en la ciudad de Buenos Aires. Ya había ocurrido otras veces que en estos periodos de obligado descanso los marineros acababan haciendo en tierra firme novias, amigos o incluso acreedores de apuestas de juego. También se ataban afectos con esquinas, paisajes y animales. Manolo había recogido un par de cachorros de perro en una de aquellas cuadras del viejo barrio marítimo. Los perrillos dormían y comían en el barco, jugaban con las maromas y mordisqueaban la madera de la cubierta, confraternizaban con toda la tripulación. La víspera de partir, Manolo pidió permiso al capitán para llevarse consigo a los cachorros. En otros viajes, otros perros habían acabado conociendo mundo con sus nuevos amos. El capitán, sin embargo, denegó el permiso, y al día siguiente le dijo a otro marinero: "Sé que Manolo no me ha hecho caso y tiene escondidos a los dos perros. Encuéntralos y échalos antes de zarpar". Así se hizo. Y después de levar el ancla y soltar amarras, cuando el barco se iba separando lentamente del puerto, los dos perrillos lo seguían ladrando por el muelle. Había que ver a toda aquella tripulación de marineros fornidos, de manos encallecidas del faenar y tan acostumbrados a las despedidas familiares, con los ojos húmedos por dejar en tierra a los dos cachorros.
A Manolo, que contaba la historia veinte o treinta años después, seguían humedeciéndosele los ojos.

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